Por: Jehovany Rodríguez
Foto: IAEste movimiento reúne a jóvenes que manifiestan sentir una conexión simbólica, espiritual o emocional con animales reales, como lobos, zorros, perros o aves.
Aunque no se trata de creer literalmente ser un animal, sí implica una forma de identificación que se traduce en gestos, sonidos y comportamientos inspirados en el mundo animal.
El término Therian proviene de la palabra griega therion, que significa “bestia” o “animal”.
El término Therian proviene de la palabra griega therion, que significa “bestia” o “animal”.
Los integrantes de esta subcultura suelen expresar su identidad mediante: Reproducción de sonidos característicos de los animales (aullidos, chillidos, gruñidos), adopción de posturas corporales que imitan a los animales, uso de accesorios como colas, máscaras o prendas alusivas, participación en comunidades digitales donde comparten experiencias y consejos.
La popularidad de los therians se ha visto impulsada por plataformas como TikTok, Instagram y Facebook, donde abundan videos virales mostrando a jóvenes en parques o espacios públicos imitando a sus animales de referencia. En América Latina, casos en ciudades como Montevideo, Buenos Aires y San Salvador han generado tanto curiosidad como debate.
La tendencia ha generado opiniones divididas, tanto a favor como en contra, ay quienes la interpretan como una forma de exploración personal, conexión con la naturaleza y expresión creativa.
Otros en cambio la consideran una moda pasajera o incluso motivo de burla.
Más allá de la polémica, el fenómeno refleja cómo las redes sociales amplifican nuevas formas de identidad juvenil y cómo estas pueden convertirse en tendencias globales en cuestión de semanas.
El movimiento Therian suele confundirse con otras expresiones culturales tales como:
Furry: centrado en personajes antropomórficos ficticios.
Cosplay: representación de personajes de ficción mediante disfraces.
Otaku: identidad ligada al consumo de anime, manga y cultura japonesa.
La diferencia principal es que los therians no buscan disfrazarse, sino manifestar una conexión interna con un animal real.
La popularidad de los therians se ha visto impulsada por plataformas como TikTok, Instagram y Facebook, donde abundan videos virales mostrando a jóvenes en parques o espacios públicos imitando a sus animales de referencia. En América Latina, casos en ciudades como Montevideo, Buenos Aires y San Salvador han generado tanto curiosidad como debate.
La tendencia ha generado opiniones divididas, tanto a favor como en contra, ay quienes la interpretan como una forma de exploración personal, conexión con la naturaleza y expresión creativa.
Otros en cambio la consideran una moda pasajera o incluso motivo de burla.
Más allá de la polémica, el fenómeno refleja cómo las redes sociales amplifican nuevas formas de identidad juvenil y cómo estas pueden convertirse en tendencias globales en cuestión de semanas.
El movimiento Therian suele confundirse con otras expresiones culturales tales como:
Furry: centrado en personajes antropomórficos ficticios.
Cosplay: representación de personajes de ficción mediante disfraces.
Otaku: identidad ligada al consumo de anime, manga y cultura japonesa.
La diferencia principal es que los therians no buscan disfrazarse, sino manifestar una conexión interna con un animal real.











